Para determinar el láser más adecuado, hay que estudiar muy bien el tipo de piel y el tipo de pelo para utilizar láseres de mayor o menor longitud de onda y de duración de pulso largo. Antes de iniciar ninguna sesión, debemos saber que la piel no puede haber sido expuesta a rayos UVA, que no se hayan empleado autobronceadores y que no hayamos expuesto la piel al sol durante un mes como mínimo.
La melanina es la diana del láser, por ésto, a mayor concentración de ésta y mayor proximidad de la matriz del pelo, será mucho más eficaz el tratamiento que si tenemos un pelo canoso o poco pigmentado.
Antes de pasar a la depilación propiamente dicha, habría que diferenciar los fototipos cutáneos para así saber como deben ser tratados:
-Insensible: De intensa pigmentación (negro), nunca se queman.
-Mínimamente sensibles: De pigmentación marrón oscura, rara vez se queman (latinoamericanos).
-Moderadamente sensibles: Se queman poco, se pigmentan en marrón (caucásicos mediterráneos).
-Sensibles: Siempre se pigmentan de marrón claro y a veces se queman. Son los caucásicos de piel oscura.
-Muy sensibles: Se broncean muy poco y tienen mucha facilidad para quemarse. Son los caucásicos de piel clara.
-Muy sensibles: Nunca se broncean y siempre se queman. Estos son los célticos pelirrojos.
En el cuerpo hay zonas que responden mucho mejor que otras al láser. Por ejemplo, en la mujer, las zonas más eficaces son las axilas, ingles y piernas. Sin embargo, la zona facial resulta más complicada por el vello fino que tiene gran densidad folicular. Aparte de ésto, en las mujeres, las variaciones hormonales, sobre todo la menopausia, hacen muy difícil la depilación, puesto que con la edad aparece un vello facial que antes no existía.
En los hombres, resulta más difícil la depilación y requieren mayor número de sesiones por la presencia de andrógenos (hormonas masculinas). Por ésto también, las mujeres con alteraciones hormonales (con pelo en areolas y mentón) resultan también más difíciles de depilar.
Puntos importantes a tener en cuenta si queremos que sea un éxito la depilación son, por ejemplo, el grosor del pelo, pues a mayor grosor y mayor pigmentación se depila mejor por absorver mejor la energía; sin embargo, un pelo fino absorve menos energía y se depila peor. Otro punto importante, es la profundidad del folículo piloso, para emplear láseres de mayor o menor penetración. Por ejemplo, para el pelo más superficial, como el facial, se emplean láseres de longitud de onda más corta y para pelo más profundo, como la espalda de los hombres, se utiliza láser con longitud de onda más larga. También es importante la densidad folicular, ya que a mayor densidad se debe emplear menos dosis y realizar varias sesiones.